Concilio convocado por el Papa Eugenio IV debido a la reconciliación de griegos y latinos.Los dos últimos años se celebró en Roma. Estudió la Reforma de la Iglesia y un nuevo intento de reconciliación con los griegos de Constantinopla. Estos entraron en efecto en el seno de la Iglesia con los armenios, los jacobitas, los mesopotamios, los caldeos y los maronitas.Este concilio constó de varias etapas y sedes diferentes lo que ocasionó situaciones tirantes.
Fundamentalmente trató de la unión con Roma de diferentes Iglesias Orientales Autónomas y para unificar criterios.En él existen declaraciones sobre la procesión del Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo, la Eucaristía y los Novísimos (para los griegos);decreto sobre los Sacramentos (para los armenios); - sobre la Trinidad y la Encarnación (para los jacobitas, etc
En el texto, San Agustín trata el tema de la libertad humana a la hora de tomar decisiones, es decir, la voluntad. Defiende que sin libertad (la denomina libre albedrío), el hombre, que es un bien en sí mismo, no podría obrar “rectamente”, por lo que le es necesaria el libre albedrío para vivir.
Además esquiva el problema del pecado diciendo que Dios nos ha dado la característica de ser libres para no pecar, y que quien peca es porque no sabe como usar ese don divino, pero la culpa es del que actúa, no de Dios, ya que Él nos ha hecho libres, pero no pecadores.
2.
En su obra, San Agustín propone que Dios nos ha creado y nos ha hecho libres, por lo que con el cristianismo se suprime el intelectualismo moral y surge el concepto de voluntad. En cuanto a la libertad, como hemos visto en el texto, San Agustín postula que el mal no es atribuible a Dios.
La voluntad es una de las razones del autotranscendimiento, pero también hay otra no menos importante: el conocimiento. Para San Agustín, el conocimiento empieza con la interiorización, ya que la verdad se encuentra en nuestra propia conciencia, la cual nos ha dado Dios. Con el autotranscendimiento, a partir de la verdad que encuentras en ti, empiezas a buscar otras verdades externas. Consiste en ir a verdades inmutables más allá de ti a partir de las que tú tienes. El primer paso es que el hombre se de cuenta de su propia naturaleza mutable pero también tienes verdades inmutables y se descubre que siendo de naturaleza mutable, hay en ti verdades inmutables (con características diferentes que el hombre encuentra en él pero son superiores a él), que son necesarias. A diferencia de Platón y su Mundo de las Ideas, San Agustín atribuye el fundamento de las verdades inmutables a Dios, ya que una persona sólo genera verdades mutables.
La existencia de Dios viene por la vía de la interiorización. Para ello, propone varios argumentos:
·Orden en el universo: El orden del universo lo ha creado Dios.
·Consenso: Como mucha gente ha creído en Dios, será que existe. No es posible que tanta gente esté equivocada.
·Causa real proporcional: Somos seres mutables pero descubrimos en nuestra conciencia verdades inmutables, las cuales no podemos crear, por lo que alguien inmutable las a tenido que crear (Dios).
·También caen el error de confundir esencia y existencia, afirmando que Dios es tan grande que no le podría faltar la categoría de existencia, y por ello existe.
El cristianismo le da más importancia al cuerpo, que está destinado a unirse al final con el alma, que se divide en razón superior [Donde tiene lugar la iluminación (proceso por el que el alma humana conoce las ideas). No muere] y razón inferior (esfuerzo racional para conocer más).
En cuanto al problema del mal general, del universo, San Agustín los soluciona diciendo que el mal es ausencia de bien, que Dios lo permite y no lo crea. También hace referencia al mal personal, que es obra de cada uno porque le da la gana (libre albedrío).
En esa época, había varias herejías:
·Maniqueísmo: defiende que hay dos fuerzas en la naturaleza (bien y mal), según la que te toque y sin poder evitarlo, así serás. San Agustín fue maniqueo al principio.
·Traducianismo: postulan que el alma la transmiten los padres, incluyendo el pecado original. San Agustín les achaca que no se puede dejar en los hombres una cuestión divina.
·Pelagianismo: Incorporan el intelectualismo moral en el cristianismo. Proponen que si estás en gracia de Dios ya no pecas. Minimizan la fuerza del mal.
Sobre el debate entre fe y razón, San Agustín afirma que primero cree y luego entiende, es decir, que la razón está al servicio de la fe.
En el libro La ciudad de Dios, hace una reflexión sobre el sentido de la historia, y plantea que la historia es lineal.
3.
San Agustín nació en el año 354. El Imperio romano pasaba por un momento crítico, que finalizaría con la invasión bárbara y la caída del éste en el 476
Durante el Imperio Romano, surge el cristianismo, que daba soluciones a las preocupaciones humanas, pero los filósofos se unen contra él ya que para la filosofía es una vuelta atrás ya que no usa la razón. Principalmente se enfrentan a él por la idea de creación, porque era imposible de entender, al igual que los milagros.
El cristianismo aporta una nueva imagen de Dios: único, omnipotente (creacionismo) y providente. Además postulan que la relación entre el creador y lo creado es de contingencia frente a la relación de necesidad que defendían los filósofos.
Más tarde, el neoplatonismo se juntará con el cristianismo, ya que eran cercanos, con lo que surgió el pensamiento cristianoplatónico (San Agustín).
El platonismo del s.III se refunda en los neoplatónicos, entre los que destaca Plotino. Él pretende salvar la trascendencia de los dos mundos, es decir, tender puentes entre el mundo de las ideas y el mundo de las cosas. En contra de la creación, para ellos las cosas surgen por emanación. La escala de realidades es: UnoàLogosàAlma universalà Alma particular, las cuales sirguen de la emanación del uno.
4.
El cristianismo, a la hora de defender la liberta y la voluntad se enfrenta al intelectualismo moral de Sócrates, el cual defiende que si se conoce el bien no se podrá hacer el mal. Por ello, las personas que realizan el mal es porque no saben hacerlo bien, ya que si supieran no podrían pecar.
Esta corriente se mantiene hasta el cristianismo, cuando se introduce el concepto de volunta y de libre albedrío, por lo que cada uno, independientemente de que conozca el bien o el mal, lo puede hacer de una forma u otra.